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LA RED COMO MEDIO DE ENSEÑANZA Y
APRENDIZAJE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Octavio Henao Álvarez Ph.D. - Profesor Universidad de Antioquia
TABLA DE CONTENIDO
(14) LA EFECTIVIDAD DE LA ENSEÑANZA VIRTUAL
La pregunta de si la enseñanza virtual es tan efectiva como la
enseñanza presencial para el logro de resultados de aprendizaje,
continuará siendo objeto de debates e investigaciones durante mucho
tiempo. En un reporte sobre el tema Phipps y Merisotis (1999)
señalan que los estudios realizados pueden agruparse en tres
categorías: los que contrastan resultados alcanzados por los
estudiantes, los que comparan las actitudes de los estudiantes
frente al aprendizaje a través de estos medios, y los que evalúan
el nivel de satisfacción de los alumnos con la enseñanza virtual.
Por ejemplo, en una investigación realizada por Shutte (1996), los
estudiantes de un curso sobre estadística social se asignaron
aleatoriamente a una clase virtual y a una clase presencial. Los
contenidos de las clases y de los exámenes fueron comparables para
ambos grupos. Se encontró que los estudiantes de la clase virtual
obtuvieron mejores resultados en las pruebas. El investigador
concluye que las diferencias en el desempeño pueden atribuirse a
una mejor capacidad de los estudiantes para colaborar entre ellos
cuando trabajan en línea. En efecto, se observó que los
estudiantes con un mejor desempeño en ambos grupos también
evidenciaron una mayor interacción con sus compañeros. Shutte
señala que este factor colaboración es una variable clave que debe
controlarse cuidadosamente en futuros estudios.
Según Phipps y Merisotis (1999) la mayoría de los estudios
indican que los resultados de aprendizaje que se obtienen utilizando
tecnologías para enseñar a distancia son similares a los que se
obtienen mediante la enseñanza tradicional. También comentan que
de acuerdo con resultados de muchas investigaciones, la tecnología
no es un factor tan importante para el aprendizaje como la
naturaleza de las tareas o actividades, las características del
alumno, la motivación o la preparación académica del instructor.
Así mismo, estos autores cuestionan algunos de estos estudios
porque no han definido ni controlado adecuadamente ciertas
variables, y porque se han apoyado más en métodos cualitativos que
cuantitativos. Muchas investigaciones manejan el supuesto ilusorio
de un “aprendiz típico”, desconociendo así la enorme
diversidad de estilos cognitivos y formas de aprender que
caracterizan la población estudiantil.
Palloff y Pratt (2001), dos especialistas en el tema de
educación virtual, comentan que su experiencia de trabajo con la
enseñanza en-línea ha cambiado significativamente la manera como
se acercan a los alumnos en una clase presencial; ya no centran su
trabajo docente en exposiciones orales de los contenidos de los
libros; ahora asumen que los estudiantes pueden leer estos
contenidos, y por lo tanto conciben la clase como un espacio para
estimular el trabajo colaborativo y autónomo.
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