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Enseñanza Virtual
El nuevo docente que
necesita la sociedad moderna debe ser un experto en aprender, no
simplemente una persona con formación especializada en una
disciplina. | |
LA RED COMO MEDIO DE ENSEÑANZA Y
APRENDIZAJE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Octavio Henao Álvarez Ph.D. - Profesor Universidad de Antioquia
TABLA DE CONTENIDO
(10) CÓMO ENSEÑAR UN CURSO VIRTUAL
Según expertos como Palloff y
Pratt (2001), los principios esenciales que han orientado la
buena enseñanza presencial son igualmente válidos para un entorno
virtual.
De acuerdo con la Asociación Americana de Educación Superior
estos principios son:
- Comunicar a los estudiantes
expectativas altas.
- Fomentar una buena
relación entre los estudiantes y los docentes.
- Estimular la cooperación y
la reciprocidad entre los estudiantes.
- Utilizar métodos y
estrategias de aprendizaje activo.
- Ofrecer a los alumnos
retroalimentación oportuna.
- Fomentar la dedicación a
las actividades y tareas.
- Respetar la diversidad de
habilidades y estilos de aprendizaje.
No obstante, las condiciones de la enseñanza en el ciberespacio
trascienden los modelos pedagógicos tradicionales. Por ejemplo,
para lograr un proceso de aprendizaje exitoso en ambientes virtuales
es importante desarrollar cierto sentido de comunidad entre el grupo
de participantes. Los profesores universitarios no están preparados
para hacer la transición a la enseñanza virtual, y su
entrenamiento no debe centrarse solamente en el uso de la
tecnología, sino en la forma apropiada de enseñar a través de
estos nuevos medios. No todos los docentes tienen condiciones para
la enseñanza virtual. Las instituciones pueden adoptar criterios
equivocados para seleccionar los profesores responsables de preparar
y ofrecer un curso en línea. Así, escogen a quienes consideran
expertos en un tema o son muy entretenidos para dictar una clase
presencial. A propósito, se sabe que los profesores que obtiene las
mejores evaluaciones son aquellos más capaces de entretener a los
estudiantes.
Sin embargo, esta popularidad, o dotes histriónicas no se
transfieren fácilmente a un entorno virtual. Algunos estudios sobre
la relación entre el tipo de personalidad de los docentes y el buen
desempeño en un ambiente virtual indican que el introvertido se
desenvuelve muy bien en este medio, lo cual es también válido para
los estudiantes. La ausencia de expresiones faciales o corporales
permite que este tipo de personas se sientan muy cómodas en estos
entornos y exhiban aspectos de sí mismas que en otras condiciones
ocultarían. Cuando trabajan en línea son menos reservadas, más
expresivas e interactivas. En cambio los extrovertidos,
acostumbrados a hacerse sentir muy fácilmente a través de recursos
verbales, corporales y sociales, pueden tener más problemas para
comunicarse en línea. Tomarse su tiempo para reflexionar no es una
fortaleza del extrovertido, el cual tiende a expresar sus ideas al
mismo tiempo que le surgen. Por lo tanto, para estas personas un
ambiente de comunicación asincrónica, que no ofrece
retroalimentación inmediata, puede resultar muy frustrante. En
cambio, los introvertidos se sienten muy cómodos pensando mucho en
una pregunta antes de responderla (Palloff y Pratt, 2001).
Un profesor, aunque no tenga un estilo muy dinámico y
entretenido de enseñar, pero que posea un buen dominio de la
materia, sea flexible, esté dispuesto a renunciar a cierto control
del proceso de enseñanza-aprendizaje, estimule y potencie el
trabajo autónomo y cooperativo, permita una mayor interacción
personal, y se apoye en ejemplos y experiencias de la vida real,
puede ser un excelente candidato para desarrollar y ofrecer cursos
en-línea. La apertura y la flexibilidad son condiciones necesarias
para una transición exitosa al campo de la enseñanza virtual
(Palloff y Pratt, 2001).
No puede esperarse que los profesores sepan intuitivamente cómo
diseñar y dirigir con éxito un curso virtual. Aunque actualmente
los docentes de las universidades tienen acceso a diversos cursos y
programas sobre el uso de nuevas tecnologías en la educación, y
las plataformas disponibles hacen muy fácil la transferencia de
contenidos de un curso tradicional a uno virtual, los profesores
más antiguos siguen estando muy poco familiarizados con los
métodos y técnicas que requiere la enseñanza en-línea. Como en
muchas universidades del mundo la demanda de cupos para programas
presenciales ha disminuido, han visto en la enseñanza virtual una
tabla de salvación, admitiendo un gran número de alumnos en los
cursos, lo cual ha significado una carga muy pesada para los
profesores, y ha fomentado la proliferación de cursos virtuales de
muy baja calidad (Palloff y Pratt, 2001).
Es muy importante proporcionar entrenamiento y apoyo a los
profesores responsables de desarrollar cursos virtuales. La
estrategia de asociar un profesor experto y uno principiante ha
resultado exitosa en varias instituciones. En la Universidad de
Florida Central se diseñó un programa de capacitación centrado en
cuatro áreas: (1) el entorno institucional, donde se examinan
aspectos como la adecuación del curso a la misión, al plan
estratégico, y al perfil de los estudiantes de la universidad; la
infraestructura disponible; y el liderazgo y compromiso frente a la
iniciativa; (2) el equipo docente, donde se trabajan aspectos
relacionados con la disposición para aprender, para cambiar el
estilo de enseñanza, para renunciar a cierto control de la clase,
para colaborar con los colegas, para construir un sistema de apoyo,
y para invertir algún tiempo en el dominio de la tecnología; (3)
los cursos, área donde se abordan aspectos relacionados con la
comprensión y dominio de la tecnología utilizada, las concepciones
y modelos pedagógicos que orientan la enseñanza, y la logística
del desarrollo de los cursos; (4) los alumnos, donde se examina la
responsabilidad frente al propio aprendizaje, las posibilidades de
tomar el curso, la conciencia sobre el propio estilo de aprendizaje,
el nivel de destrezas técnicas, y la capacidad para manejar las
contingencias que implica el desarrollo de un curso a través de
estos medios (Palloff y Pratt, 2001).
Los cursos de entrenamiento en línea son una forma efectiva de
capacitar a los docentes para la enseñanza virtual; tienen así la
oportunidad de experimentar simultáneamente la condición de
instructores y alumnos. Es recomendable que las plataformas
utilizadas en esta capacitación sean las mismas en las cuales se
van a desarrollar los cursos. Los docentes-alumnos deben diseñar un
curso o una lección que los demás participantes puedan observar,
analizar y evaluar.
Una tarea del facilitador es modelar buenas estrategias para
construir una comunidad de aprendizaje, y capacitar al grupo para
explorar tanto el medio como los contenidos. Conformar y mantener
una comunidad de aprendizaje es una forma de potenciar los
estudiantes como aprendices, para que asuman la responsabilidad de
su propio aprendizaje, lo cual disminuye las carga docente del
profesor, pero aumenta su responsabilidad como facilitador del
proceso de aprendizaje (Palloff y Pratt, 2001).
Los cursos en línea pueden tener diversos formatos. Algunos son
estáticos, simplemente ponen los contenidos o materiales a
disposición de los estudiantes en un sitio de la Red, sin
permitirles ningún tipo de interacción. Otros cursos se apoyan en
discusiones asincrónicas, conversaciones (chats) sincrónicas, o
comunicaciones a través de audio y video. Independientemente de la
tecnología utilizada, entre más se logre involucrar los alumnos en
el proceso de aprendizaje, mejores serán los resultados. Una
ventaja de los ambientes asincrónicos es que permiten a los
estudiantes leer los materiales y participar en las discusiones a la
hora que puedan, analizar y reflexionar con mayor detenimiento, lo
cual favorece el proceso de aprendizaje; así mismo, tienen la
oportunidad de consultar otras fuentes para complementar la
información que reciben y discutir algunos contenidos con los
compañeros (Palloff y Pratt, 2001).
El cambio hacia la enseñanza virtual impone grandes desafíos a
las instituciones y a los docentes. Se trata de un escenario en el
cual aparecen nuevas prácticas y relaciones que pueden hacer
contribuciones significativas a la didáctica y a la pedagogía.
Cuando el único contacto entre los alumnos y el docente son las
palabras escritas en una pantalla, es necesario considerar otros
aspectos importantes de la enseñanza, y que intervienen en el
modelo presencial.
Según Palloff y Pratt (2001) para una transición exitosa a la
enseñanza en-línea se deben trabajar con especial atención los
siguientes aspectos:
- El acceso y familiaridad
con la tecnología: Muchos directivos de instituciones
creen que lo único necesario para realizar un programa en la
modalidad virtual es instalar una plataforma y capacitar a los
docentes en su manejo. No obstante, si bien los profesores
tienen que conocer las herramientas tecnológicas, el asunto
crucial es saber utilizarlas desde una perspectiva didáctica
apropiada; la tecnología es sólo un vehículo para la
enseñanza. El curso más sofisticado, que incluya recursos
como audio, video, chat, etc., puede resultar poco útil para
un estudiante que posea un equipo viejo o viva en un área
remota con acceso limitado a Internet o conexiones
telefónicas deficientes. Por lo tanto las plataformas y
programas que se utilicen para un curso virtual deben ser
funcionales, atractivos visualmente, transparentes, fáciles
de manejar y navegar. El uso de videos que simplemente
muestran el rostro de un profesor explicando o describiendo
algún tema del curso puede resultar poco atractivo e
interesante.
Así mismo, los textos muy largos en la pantalla desorientan
fácilmente al usuario. Lo ideal es presentar segmentos breves
que estimulen la reflexión y la discusión. Las
conversaciones sincrónicas (chats) sirven para apoyar el
aprendizaje colaborativo o trabajo en equipo. Para aprovechar
óptimamente este medio, los grupos deben ser pequeños y
tener una agenda de discusión previa; así todos los alumnos
pueden expresarse más fácilmente, y no se corre el riesgo de
extraviarse en discusiones ajenas a los contenidos del curso.
El chat es también un buen complemento para la pizarra
electrónica, pues permite discusiones, lluvia de ideas,
preguntas acerca de imágenes, diagramas, fórmulas o
conceptos que se presentan. Contrario a lo que muchos piensan,
el chat no es un buen medio para exponer y explicar contenidos
del curso, pues los alumnos terminan recibiendo largos
segmentos de texto que pueden no suscitarles mayor interés.
En general la comunicación sincrónica debe usarse con
cautela y criterios adecuados.
- Definir pautas y
procedimientos: Es muy importante que al comienzo de un
curso virtual se informe y oriente claramente a los alumnos
sobre la forma de participación, procedimientos, y
expectativas de logros. No obstante, si tales instrucciones
son demasiado rígidas pueden desestimular la iniciativa e
inhibir la intervención de los alumnos en las discusiones.
Comentar y analizar con los participantes las reglas de juego
de un curso, e incluso negociar algunas estrategias, puede
incidir positivamente en su nivel de responsabilidad y
promover su colaboración.
- Participación de los
alumnos: El nivel de participación de los alumnos en un
curso virtual es fundamental para su desarrollo exitoso. Las
siguientes acciones pueden estimular su colaboración:
- Informar claramente sobre
el tiempo que demanda la realización del curso.
- Explicar a los estudiantes
qué es un curso virtual y cómo aprovecharlo.
- Modelar la buena
participación frecuentando el sitio del curso y tomando
parte en las discusiones.
- Estar dispuesto a
intervenir cuando la participación de los alumnos
disminuya o la discusión tome un rumbo inapropiado.
- Contactar los estudiantes
que no estén participando y motivarlos a que lo hagan.
- Crear una atmósfera
cálida y sugestiva que fomente el sentido de comunidad
entre los participantes.
- Promover la
colaboración: Los procesos de aprendizaje colaborativo
apoyados en objetivos comunes, exploraciones compartidas y
elaboración conjunta de sentidos, ayudan a los estudiantes a
generar niveles más profundos de conocimiento. Así mismo
promueven la iniciativa, la creatividad, el pensamiento
crítico, el diálogo, la construcción personal y social de
conocimiento (Jonassen y Otros, 1995). Como en los ambientes
de aprendizaje en-línea los alumnos están separados entre
sí y del docente, y se basan en una estrategia de discusión
grupal, permite que los alumnos formulen metas compartidas,
utilicen el diálogo como medio de exploración, y se ocupen
con interés de asuntos personales.
- Estimular la reflexión:El aprendizaje colaborativo implica autorreflexión sobre
el conocimiento adquirido, los procedimientos, las
herramientas, la interacción con el grupo, y el aporte de la
tecnología al proceso de aprendizaje. Debe estimularse en los
alumnos reflexión sobre su propio aprendizaje, sobre el
impacto positivo o negativo de la tecnología en el proceso, y
sobre el conocimiento que han adquirido de la tecnología
utilizándola como herramienta de aprendizaje. La
autorreflexión involucrada en el proceso de aprendizaje en
línea es una de sus características más ventajosas y
atractivas.
Los expertos Palloff y Pratt (2001) hacen las siguientes
recomendaciones a los docentes para enseñar exitosamente un curso
virtual:
- Definir las normas y
procedimientos sobre el desarrollo del curso, dejando algún
margen para la negociación con los estudiantes.
- Reglamentar la
participación de los alumnos, e incorporarla al proceso de
evaluación. Por ejemplo, definir cuantas comunicaciones o
intervenciones deben hacer los estudiantes por semana.
- Promover el aprendizaje
colaborativo a través de la realización de tareas y
proyectos en pequeños grupos, estudios de caso, simulaciones
y discusiones colectivas de documentos o proyectos.
- Animar a los estudiantes
para que se retroalimenten entre ellos los trabajos que
realizan y envían.
- Incluir en el sitio del
curso un espacio para socialización de los estudiantes.
- Reservar en la página del
curso un área donde los estudiantes puedan consignar sus
reflexiones sobre el aprendizaje en un entorno virtual.
- Motivar a los estudiantes
para que incorporen en las discusiones ejemplos de la vida
real.
- No replicar la clase
tradicional. Una clase magistral en línea se convierte en
otro artículo o documento que los alumnos deben leer.
- Hacer sentir a los
estudiantes que están presentes, comentando sus mensajes y
formulándoles preguntas adicionales; sin embargo, evitar
aparecer como intrusos.
- Adquirir un dominio básico
de la tecnología, suficiente para ayudar a los alumnos a
resolver alguna inquietud o dificultad.
- Actuar más como un
facilitador del aprendizaje, que como un profesor tradicional.
- Disponerse a aprender de
los estudiantes tanto como ellos aprenden del profesor y de
sus compañeros.
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