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LA RED COMO MEDIO DE ENSEÑANZA Y
APRENDIZAJE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Octavio Henao Álvarez Ph.D. - Profesor Universidad de Antioquia
TABLA DE CONTENIDO
(9) LAS DISCUSIONES GRUPALES EN UN CURSO VIRTUAL
Un aspecto importante y estratégico en el diseño de un curso
virtual es determinar el papel que tendrán las discusiones.
Independientemente de la modalidad de enseñanza, las discusiones,
conversaciones o debates son un medio crucial
para que los alumnos cuestionen, procesen y comprendan los
conocimientos que están adquiriendo; así mismo para que
intercambien ideas y perspectivas sobre el significado y posibles
aplicaciones de la información que les ofrece el curso. En la clase
tradicional las discusiones ocurren principalmente en forma oral; en
la Red son primordialmente escritas.
Desde sus inicios, la enseñanza a través de Internet ha hecho
especial énfasis en las distintas formas de discusión electrónica
entre el profesor y los alumnos, entre los mismos alumnos, y entre
éstos y algún experto externo. De acuerdo con resultados de
algunos estudios, en un curso en el cual se utilizan discusiones en
línea los alumnos trabajan entre un 40 y 50% más tiempo fuera de
clase que en otros cursos regulares; la mayoría de los estudiantes
sostienen que han aprendido más de los cursos que incluyen
discusiones en línea; y la participación en discusiones
electrónicas aumenta la probabilidad de que los alumnos exhiban
ciertos comportamientos deseados (Brooks, Nolan, y Gallagher, 2001).
Las discusiones en la Red pueden ser sincrónicas o
asincrónicas: Es importante determinar cual formato responde mejor
a la naturaleza y exigencias del curso.
En Internet se han utilizado las carteleras electrónicas y las
listas de correo para llevar a cabo discusiones asincrónicas. Las
carteleras han evolucionado hacia foros de discusión, ambientes en
los cuales el usuario puede colocar o leer mensajes a cualquier
hora. Usualmente estos foros permiten el uso del código HTML,
además del texto, es decir que se pueden anexar direcciones de
páginas e imágenes. Es un formato flexible para que los alumnos se
conecten a la Red y participen en el momento más conveniente. Para
las discusiones sincrónicas es necesario acordar con antelación un
horario que atienda a la disponibilidad del profesor, y en el cual
puedan participar todos los miembros de la clase. Las plataformas
para manejo de cursos en la Red como WebCT, CourseInfo, o e-College
ofrecen algún soporte para discusiones de carácter sincrónico y
asincrónico.
Es muy importante comprender las diferencias e implicaciones de
cada formato de discusión.
Según Brooks, Nolan, y Gallagher (2001), la modalidad de las
discusiones que se adopte para un curso debe escogerse teniendo en
cuenta aspectos tales como:
- ¿Cuál es el propósito de
la discusión?
- ¿Es la participación de
los alumnos voluntaria u obligatoria?
- ¿Se evaluará la
participación?
- ¿Son necesarias las
discusiones sincrónicas para el desarrollo exitoso del curso?
- ¿Se exigirá a los
participantes cierta cantidad de intervenciones por cada tema
o por semana?
Antes de establecer las reglas o parámetros de participación de
los alumnos en las discusiones es conveniente estimar el tiempo
necesario para revisarlas y evaluarlas. Así, si en un grupo de 30
estudiantes cada uno debe intervenir al menos dos veces en la
discusión sobre un determinado tema, el profesor tendrá que leer y
responder 60 mensajes. Para evitar una sobrecarga de trabajo, el
número de intervenciones en una discusión debe dosificarse con muy
buen criterio. Además, si todos los alumnos tienen que responder a
cada pregunta que haga el profesor, más que una discusión grupal
se esta realizando un examen. Para lograr discusiones amplias se
deben proponer tópicos que susciten análisis.
Estrategias de discusión
La participación de los estudiantes en las discusiones no ocurre
de manera espontánea o automáticamente; debe ser estratégicamente
planeada a través de diversas actividades y tareas. Se ha observado
que algunos estudiantes se sienten aislados y desconectados mientras
toman un curso virtual. Asegurar un nivel alto de interacción puede
ayudar a resolver este problema, teniendo claro que el aprendizaje
en-línea no es una alternativa ideal para todas las personas.
Aprendizaje cooperativo.
Esta estrategia ha tenido un amplio soporte en la investigación.
Un gran número de experiencias de trabajo en pequeños grupos, con
estudiantes universitarios de pregrado en áreas como ciencias,
matemáticas, ingeniería y tecnología, han mostrado resultados muy
positivos. Algunas características propias de esta estrategia son:
organización en pequeños grupos, tareas adecuadas para el trabajo
grupal, interdependencia positiva, responsabilidad individual,
desarrollo de destrezas interpersonales y cooperativas, trabajo del
profesor como guía. Utilizando el correo electrónico se pueden
crear grupos de aprendizaje cooperativo. Las fechas para concluir
las diversas tareas y discusiones deben ser definidas claramente y
cumplirse. Resulta muy molesto y frustrante para los demás que
algún miembro del grupo no cumpla con las tareas asignadas. En un
curso virtual para profesores de química en educación secundaria,
el aprendizaje cooperativo que se apoyó en el correo electrónico
fue identificado por los participantes como una de las estrategias
más efectivas.
Cabe señalar que una estrategia de aprendizaje cooperativo que
funcione bien en la enseñanza presencial, puede resultar inadecuada
para un ambiente virtual. Este tipo de estrategias exigen al docente
una planeación muy cuidadosa (Brooks, Nolan, y Gallagher, 2001).
Tareas y proyectos compartidos.
Las actividades compartidas como requisito de un curso fomentan
la discusión entre los estudiantes y permiten contrastar
perspectivas frente a un mismo asunto. Este tipo de colaboración
puede lograrse fácilmente a través de proyectos que impliquen la
búsqueda de información y comunicación en la Red. Un grupo de
estudiantes de una universidad puede conformar un equipo virtual con
estudiantes de otra institución para colaborar en la realización
de una misma tarea, apoyándose en recursos como el correo
electrónico. Mediante esta estrategia se estimula más el
intercambio de información entre los mismos estudiantes que entre
éstos y el profesor.
La revisión y el comentario entre pares o compañeros.
Una experiencia didáctica interesante es publicar en la Red, en
forma anónima, los textos que producen los estudiantes, obviamente
con su respectiva autorización. Mediante un sistema de correo que
permite enviar y recibir mensajes anónimamente, los mismos
estudiantes revisan y comentan sus textos. Esta estrategia ha
mostrado efectos muy positivos en la calidad de los trabajos que
realizan los estudiantes.
Discusiones motivadas por los estudiantes.
Los alumnos tienden a dar las respuestas que a su juicio los
profesores esperan o desean; no están muy dispuestos a controvertir
o cuestionar las afirmaciones del docente. Esta tendencia puede
sofocar una discusión que a lo mejor resultaría de gran interés
para ellos. Los profesores deben aprovechar los alumnos que
expresan opiniones diferentes para mantener viva una discusión en
la Red. Es más probable que los estudiantes se atrevan a cuestionar
el punto de vista de un compañero, que el de un profesor. Estas
discusiones suelen provocar intervenciones de los estudiantes que
les ayudan a procesar y comprender mejor la nueva información
(Brooks, Nolan, y Gallagher, 2001).
Diversas categorías de preguntas.
Algunas taxonomías describen una estructura jerárquica de
tareas cognitivas que pueden servir de referencia para formular en
clase preguntas a varios niveles. Las discusiones deben suscitar
intervenciones que se refieran al análisis, la aplicación, la
síntesis y la evaluación de los temas propuestos. Las preguntas se
eligen cuidadosamente para que mantengan el foco de la discusión en
el tema y exijan que el alumno procese la información y explique su
significado.
Aprendizaje basado en problemas.
Consiste en aprender los contenidos y métodos de una disciplina
utilizándolos para abordar y resolver problemas. En la mayoría de
los casos la aplicación de esta estrategia incorpora formas de
aprendizaje cooperativo. El profesor puede proponer a los
estudiantes varios problemas y mantener con ellos una discusión en
forma asincrónica durante algún tiempo. Se ha observado que a
medida que los estudiantes encuentran información sobre un
problema, la comparten con los demás compañeros. Involucrar a los
alumnos en la solución de problemas reales es una estrategia de
aprendizaje muy poderosa, y su aplicación adecuada es un verdadero
reto para el docente (Brooks, Nolan, y Gallagher, 2001).
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