|
|
|
|
Enseñanza VirtualEl nuevo docente que
necesita la sociedad moderna debe ser un experto en aprender, no
simplemente una persona con formación especializada en una
disciplina.
|
|
LA RED COMO MEDIO DE ENSEÑANZA Y
APRENDIZAJE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Octavio Henao Álvarez Ph.D. - Profesor Universidad de Antioquia
TABLA DE CONTENIDO
(8) CÓMO TRANSFORMAR UN CURSO PRESENCIAL PARA HACERLO VIRTUAL
Transformar los contenidos de un curso presencial para que pueda
utilizarse en un entorno virtual es una tarea compleja y larga que
exige a los docentes aprender nuevas habilidades tecnológicas,
otras formas de organizar contenidos, e, incluso, un nuevo estilo de
enseñanza. Diseñar un curso virtual no es colocar literalmente en
la Red el programa y los contenidos de las clases que se ofrecen de
manera presencial. Es necesario adaptarlo a las herramientas
disponibles en un nuevo entorno. Ko y Rosen (2001) proponen las
siguientes fases de análisis, diseño y desarrollo:
Fase de análisis
En esta instancia se examinan los diversos recursos disponibles:
El programa que establece unas metas y objetivos, una lista de
tareas, un conjunto de lecturas, una bibliografía, una programación
de exámenes y un sistema de calificaciones.
Es posible que también se disponga de algunos archivos con notas
de clase, diapositivas, acetatos, videos o audiograbaciones. Todos
estos componentes son la materia prima para desarrollar un curso que
se pueda enseñar a través de la Red. A primera vista, la tarea más
importante es convertir estos materiales en archivos digitales que
se puedan colocar en la Red. Sin embargo, este es sólo un aspecto
mecánico del proceso. No se trata de replicar virtualmente todo lo
que se hace en el aula regular; la Red ofrece nuevas formas de
comunicación que deben aprovecharse. Los principios de diseño
instruccional que orientan la estructuración adecuada de un curso
presencial también deben guiar el desarrollo de un curso virtual.
Es necesario tener muy claro a quiénes está dirigido el curso, qué
lugar tiene en el currículo, qué recursos tienen a su disposición
profesores y alumnos.
Según Ko y Rosen (2001), éstos son algunos aspectos para
analizar:
- ¿Cuál es la audiencia
objetivo? ¿a cuántos estudiantes está dirigido? ¿es un
curso para alumnos principiantes o avanzados?
- ¿Qué tipo de materiales
deben estar disponibles en la red para los estudiantes? ¿se
tienen previstas algunas actividades presenciales,
laboratorios por ejemplo, o todo el trabajo se hará en-línea?
- ¿Qué clase de conexión
tienen los estudiantes? ¿tendrán acceso al curso desde redes
de alta velocidad en el campus, o desde sus hogares? ¿tienen
acceso ilimitado a la red a través de la universidad o deben
utilizar una conexión particular?
- ¿Qué soportes ofrece la
institución al profesor para crear los materiales del curso
virtual?
- ¿Dispone de una suite
integrada de herramientas o programa para el manejo de cursos,
o tiene que crearlo todo en su propia página web?
Fase de diseño
El diseño se refiere a la forma y orientación que se le quiere
dar al curso teniendo en cuenta los objetivos, las estrategias de
enseñanza, la organización de los contenidos. Al respecto,
sugieren Ko y Rosen (2001), deben formularse interrogantes como:
- ¿Es el trabajo
colaborativo entre los alumnos o la revisión entre compañeros
algo deseable o conveniente?
- ¿Cuál es la mejor forma
de evaluar a los estudiantes: portafolios, ensayos, pruebas
objetivas, proyectos individuales, o trabajos de campo?
- ¿Cuál será el balance
entre las actividades centradas en el estudiante y las que
dirige el profesor?
- ¿Qué importancia tiene
para los objetivos del curso la discusión y presentación de
trabajos por parte de los estudiantes?
- ¿Cuáles son los medios y
métodos para presentar contenidos: transparencias,
diapositivas, notas de clase, videos, grabaciones en audio?
- ¿Se realizarán exámenes
en-línea como procedimientos de evaluación?
- ¿Se dispone de una
cartelera electrónica o foro de discusión, o sólo se cuenta
con el correo electrónico?
La transición a un formato virtual ofrece oportunidades para
ensayar nuevos métodos y enfoques. Para conservar la calidad de un
curso presencial cuando se rediseña para ofrecerlo a través de la
Red no es necesario utilizar exactamente los mismos procedimientos,
materiales y estrategias didácticas.
Fase de desarrollo
Esta fase implica la elaboración de un programa, la selección
de contenidos, enfoques didácticos, formas de evaluación, y
organización de materiales. Según Ko y Rosen (2001), en la mayoría
de los cursos universitarios las actividades de enseñanza pueden
clasificarse en las siguientes categorías:
- Exposiciones o
presentaciones del profesor: Generalmente incluyen
conferencias magistrales, material gráfico, simulaciones,
diapositivas, acetatos, videos, etc. Son probablemente el método
más común de presentar contenidos en un curso. Para trasladar
esta actividad a un ambiente virtual se pueden utilizar
diferentes formatos como:
- Texto: Es la opción lógica para presentar en la
Red las exposiciones orales del profesor. Los estudiantes
pueden fácilmente copiar y tomar notas de materiales
escritos en una página de la Red; además tienen más
tiempo para reflexionar sobre los contenidos. Existe el
riesgo de transcribir una exposición oral sin tener en
cuenta que será leída, no escuchada. Deben evitarse los
textos demasiado extensos.
Al copiar textos en una página de la Red se recomienda: un
estilo que medie entre el habla casual y la escritura
formal, comprimir la escritura en párrafos cortos
espaciados, emplear títulos, letra cursiva, colores, y
otros indicadores que ayuden al lector a captar la información
esencial. Los gráficos pueden combinarse con el texto, o
presentarse a través de enlaces.
- Presentaciones en PowerPoint: Este tipo de ayudas
se pueden incorporar a una página de la Red. De hecho
PowerPoint permite grabar una diapositiva como archivo HTML.
Cabe observar que en la clase presencial el profesor
controla y explica la presentación; en cambio en la red ésta
tiene que funcionar sola. Como el acceso en-línea a estos
recursos puede ser lento, se recomienda no incluir
presentaciones demasiado extensas.
- Diapositivas narradas, simulaciones, audios y videos:
Las diapositivas narradas pueden ser un medio efectivo para
presentar temas cuyo desarrollo involucre varias etapas, por
ejemplo el manejo de una aplicación informática. También
pueden ser un recurso eficaz en la enseñanza de idiomas
extranjeros, arte y música. Al diseñar este tipo de ayudas
se recomienda: que cada narración cubra varias
diapositivas, utilizar una narración casual y rica en
matices de voz, usar gráficos, flechas, u otros medios
visuales que dinamicen la presentación. El audio es
recomendable para exposiciones o explicaciones breves, para
una introducción al curso, o para presentar un profesor, lo
cual puede acompañarse de una fotografía. Aunque el video
es un excelente medio, si los estudiantes no tienen
conexiones de alta velocidad pueden encontrar muy frustrante
el uso de este recurso. Para nadie es agradable observar un
video segmentado, con imágenes distorsionadas o borrosas.
Cuando para un curso se requieran videos numerosos o muy
largos puede ser más conveniente distribuirlos en cinta o
en CD-ROM. Las simulaciones son un recurso muy apropiado
para la enseñanza virtual. Es recomendable ensayarlas bajo
las mismas condiciones de acceso que tienen los alumnos. Si
se requiere mucho tiempo para descargarlas, o su ejecución
se interrumpe por congestión de la Red, pueden resultar muy
poco efectivas. Al igual que en el caso del video, cuando
este recurso es muy abundante puede ser mejor distribuirlo
en un CD-ROM.
- Discusiones: Diversas
formas de discusión que tienen lugar en un curso presencial
pueden trasladarse exitosamente a un ambiente virtual.
Inicialmente es necesario determinar, de acuerdo con el tipo de
audiencia y naturaleza del curso, cuáles formas de discusión
funcionan mejor en forma asincrónica o sincrónica. Si los
estudiantes se conectan en horarios muy distintos o son adultos
que trabajan, el modo sincrónico puede resultar poco flexible.
Las discusiones que acompañan un seminario pueden organizarse
en la red de manera asincrónica. Se hace una exposición breve
seguida de algunas preguntas, o simplemente se formulan algunos
interrogantes sobre un tema.
Transcurrido un lapso de tiempo (2 o 3 días), suficiente para
que los estudiantes respondan, se pueden solicitar precisiones o
ampliaciones a las mismas preguntas, o formular otras distintas.
Las discusiones asociadas a tareas del curso deben programarse
con tiempo suficiente para que los alumnos reflexionen. Así
mismo, dar con antelación a los alumnos algunas pautas
contribuye a una mejor organización y enfoque de la discusión.
Aunque se trata de una actividad asincrónica, puede ser
conveniente limitar el tiempo de participación, especialmente
si el profesor quiere dar a los estudiantes alguna
retroalimentación.
Un ejemplo de discusión virtual es el foro de preguntas y
respuestas, del cual se puede derivar una página de preguntas
frecuentes con sus respectivas soluciones, muy útil como
material para actividades de revisión. Otra forma de organizar
una discusión es pedir a los estudiantes que propongan
soluciones posibles a un problema. La discusión se centra en el
análisis de estas soluciones, con comentarios oportunos del
profesor.
También se pueden escoger las mejores soluciones y ponerlas en
discusión con el grupo. Las tareas o proyectos de algunos
estudiantes pueden igualmente constituir un tema de discusión
en la Red. Los demás compañeros formulan preguntas que el
docente ayuda a resolver. La mayoría de las discusiones sincrónicas
se hacen a través de un chat. Todos los participantes deben
entrar a un determinado sitio a la misma hora; el diálogo
ocurre en tiempo real. Aunque el chat es más espontáneo que la
comunicación asincrónica, exige mucha preparación y previsión;
además, como tiene un ritmo rápido, a veces puede confundir a
los alumnos. Para aprovechar óptimamente el chat se recomienda
preparar adecuadamente los estudiantes anunciándoles con
anticipación el tema y dándoles a conocer las reglas que
orientarán el manejo de la sesión. Es común que los chats
dispongan de un tablero en el cual los estudiantes y el profesor
pueden escribir o dibujar en tiempo real. Otra función de
algunos chats denominada “Follow me” permite al instructor
guiar a los alumnos para que visiten un determinado sitio de la
Red.
- Trabajo en grupos:
En un ambiente virtual se puede realizar todo tipo de
actividades grupales, desde la revisión de un trabajo en
parejas hasta verdaderas experiencias de aprendizaje
cooperativo. Para asegurar su eficacia estas actividades deben
ser muy bien planeadas y cronometradas. Tan pronto como sea
posible, es conveniente realizar una actividad en la cual los
estudiantes de cada grupo se conozcan; para esto puede
utilizarse el chat, el correo electrónico, o una discusión
informal en-línea. La organización de los grupos y los
procedimientos de trabajo requieren más tiempo cuando tienen
lugar en la Red. Es necesario definir con antelación dónde, cómo,
y cuándo podrán reunirse los grupos, cómo se hará el control
del trabajo, y se evaluarán los aportes de cada estudiante. Los
grupos necesitan pautas para el trabajo conjunto; es un error
dejarlos evolucionar espontáneamente. Debe permitirse todas las
formas de comunicación posibles: foros de discusión asincrónica,
chat sincrónicos, los tableros y áreas electrónicas para
intercambiar documentos. El correo electrónico no es un medio
óptimo para el trabajo en grupo, ya que no permite ver fácilmente
los textos y comentarios en orden secuencial; es preferible un
tablero de discusión asincrónica (Ko y Rosen, 2001).
- Investigación: En
un curso virtual se pueden llevar a cabo diversas actividades de
investigación, incluyendo el trabajo de campo. La investigación
a través de la Red es una opción viable, que puede hacerse en
forma abierta o guiada. Aún en las búsquedas abiertas es bueno
darle a los estudiantes algunas pautas para que exploren y evalúen
los diversos recursos que ofrece la Red. En vista del enorme
crecimiento de Internet, estas consultas abiertas pueden
resultar cada vez más difíciles y frustrantes. Los motores de
búsqueda sólo descubren un pequeño porcentaje de los sitios
existentes. Es recomendable dar a los alumnos, no sólo algún
entrenamiento básico en la búsqueda y evaluación de recursos
en la Red, sino sugerirles algunos sitios o páginas que les
sirvan como punto de partida para localizar otros. Para esta
orientación se pueden utilizar colecciones revisadas de
hiperenlaces a portales o páginas interesantes. Muchos
departamentos o institutos universitarios, revistas y
asociaciones especializadas ofrecen listas seleccionadas de
sitios relevantes en un área determinada del conocimiento. En
la búsqueda guiada, el profesor ofrece a los alumnos una lista
previamente evaluada de sitios con información apropiada. También
puede sugerirles que averigüen en una biblioteca otros sitios
interesantes. Los bibliotecólogos están cada vez más
comprometidos en la evaluación de sitios y otros materiales de
referencia electrónicos. En cuanto a la investigación de
campo, que obviamente involucra experimentaciones y actividades
en el mundo real, sus resultados, discusión y evaluación se
pueden llevar a cabo a través de la Red (Ko y Rosen, 2001).
- Evaluación: Muchas
plataformas para la gestión de cursos virtuales permiten
realizar exámenes en línea. Estos se pueden programar para
determinadas horas, manejan una clave para cada alumno,
controlan el tiempo de respuesta, y registran cualquier pausa en
la ejecución. No obstante, si los estudiantes toman estos exámenes
sin ninguna vigilancia existe riesgo de fraude. Para evitar esta
situación se recomienda: hacer las pruebas suficientemente
largas, de tal manera que no sea fácil buscar la información
necesaria y terminar la prueba en el tiempo asignado; incluir
una buena proporción de preguntas relacionadas directamente con
las discusiones que se dan en clase; no centrar la evaluación sólo
en este tipo de pruebas, combinándolas con otros métodos como
los ensayos y la participación en discusiones; y tratar de
mejorar los procedimientos de control. Los portafolios son un método
de evaluación muy popular actualmente, y no es difícil diseñarlos
para uso en la Red. La clave es programar un número
suficientemente variado de actividades para que los estudiantes
ensamblen tales portafolios. Se puede crear áreas especiales de
trabajo, tipo folders, para que los alumnos vayan almacenando
sus trabajos (Ko y Rosen, 2001).
Otros recursos complementarios para una clase virtual: Aunque se
trate de un curso totalmente virtual, puede ser una buena idea
exigir a los estudiantes que lean uno o varios textos. La
lectura en pantalla de documentos muy extensos resulta
fatigante, e imprimirlos demanda mucho tiempo y es costoso.
Algunas editoriales están desarrollando sitios en la Red que
complementan los libros publicados mediante cuestionarios,
preguntas para guiar una discusión, listas de sitios en la Red
para ampliar el conocimiento sobre el tema, etc. Igualmente
puede ofrecerse al usuario un paquete o antología de lecturas
sobre el tema. Esta es una alternativa cuando los propios
documentos del profesor no son fácilmente transferibles a un
formato virtual, o cuando los alumnos se sienten mejor
trabajando con materiales impresos. Aunque las páginas para la
Red se pueden crear directamente en HTML, es recomendable
guardar todos los contenidos que se desarrollen, sean notas de
clase, exámenes, gráficos, etc., en un formato tipo procesador
de textos, de tal manera que se puedan revisar o reutilizar
posteriormente para otros cursos.
ANTERIOR - SIGUIENTE
|
|