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LA RED COMO MEDIO DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE EN LA EDUCACIÓN
SUPERIOR
Octavio Henao Álvarez Ph.D. - Profesor Universidad de Antioquia
TABLA DE CONTENIDO
(3) EL DISEÑO DE INSTRUCCIÓN PARA LA RED
Según Miller y Miller (2000), el desarrollo de un curso virtual
debe tener en cuenta los siguientes aspectos: (1) orientación teórica,
(2) las metas y objetivos de aprendizaje, (3) los contenidos, (4)
las características del alumno, y (5) la capacidad tecnológica.
1. La orientación o enfoque teórico
Actualmente la enseñanza virtual está orientada principalmente
por dos corrientes teóricas, la teoría del procesamiento de
información y el constructivismo.
Teoría del procesamiento de información:
Esta corriente utiliza la metáfora del cerebro como un
computador, y estudia los seres humanos como procesadores de
información. Su enfoque es la descripción de estructuras y
procesos mentales que explican representaciones del conocimiento.
Adoptando supuestos objetivistas, esta corriente reduce la mente
a elementos básicos (estructuras y procesos) y delinea los
mecanismos de adquisición de conocimiento. Según el paradigma
objetivista, el aprendizaje consiste en adquirir conocimientos. El
rol del experto o instructor es transmitir conocimiento al aprendiz,
y éste tiene la función de recibirlo. Los modelos de interacción
asociados a este paradigma se centran en la comunicación del
instructor y un grupo de alumnos (por medio de carteleras electrónicas,
conferencias apoyadas en audio o video), y la comunicación entre el
instructor y un solo alumno (por medio del correo electrónico o la
mensajería instantánea).
Esta teoría tiene dos implicaciones importantes para la enseñanza:
(1) las descripciones del procesamiento humano de información,
apoyadas en datos empíricos, se traducen en propuestas didácticas.
Los contenidos se presentan utilizando procedimientos y estrategias
basadas en el conocimiento de la manera como los aprendices
codifican, procesan, y recuperan información.
Algunas de estas estrategias son la activación de conocimiento
previo, la secuenciación jerárquica de los contenidos, el uso de
analogías para conectar conocimientos nuevos y antiguos. Estas
estrategias suponen que el conocimiento existe como una realidad
objetiva externa, y que sus propiedades y estructura pueden ser
conocidas por el ser humano; por lo tanto si tales métodos de enseñanza
se diseñan y aplican en forma adecuada pueden garantizar la
adquisición de conocimiento; (2) las representaciones
especializadas del conocimiento, por ejemplo la estructura
conceptual de un experto, aumentan la probabilidad de que los
alumnos se apropien correctamente la información y asimilen mejor
un tema. Este supuesto ha legitimado el uso del hipertexto para
representar contenidos, aunque algunos estudios han demostrado que
los alumnos no se apropian necesariamente de la estructura semántica
que los expertos le dan a una determinada materia.
La tarea de los diseñadores de instrucción es incorporar estos
supuestos a la estructura de la Red (hiperenlaces, uso de medios
audiovisuales, y posibilidades de comunicación), tratando de
representar los contenidos de tal manera que reflejen lo mejor
posible la organización que los expertos dan a sus conocimientos.
Los diversos medios digitales permiten presentar y representar el
conocimiento de manera más realista y precisa. El nivel de
interactividad depende de los procesos cognitivos (memorización,
solución de problemas) involucrados en la tarea de aprendizaje
(Miller y Miller, 2000).
El constructivismo:
El diseño de ambientes virtuales para la instrucción con un
enfoque constructivista supone cierta comprensión de cómo se
elaboran o construyen significados y conceptos en la mente. Esta
corriente comporta diversas visones acerca de cómo ocurre el
aprendizaje. No obstante, toda propuesta didáctica de índole
constructivista debe incorporar los siguientes componentes: (1)
colaboración, (2) perspectivas diversas, y (3) contextos auténticos.
La colaboración es el proceso mediante el cual se construyen
significados, y representa un elemento esencial en el enfoque
constructivista. Esta corriente pedagógica fomenta la conversación
y la interacción entre los alumnos; estimula la capacidad de
expresar, discutir, e integrar diversos puntos de vista; alienta la
búsqueda de la comprensión a través del análisis y la reflexión.
El conocimiento se construye a medida que el aprendiz va
descubriendo el sentido de sus experiencias. La enseñanza incorpora
problemas del mundo real y contextos auténticos que fomentan la
colaboración, otorgando al alumno un alto grado de control del
proceso de aprendizaje (Miller y Miller, 2000).
El modelamiento, la tutoría, el aprendizaje guiado son
estrategias de apoyo cognitivo usuales en el constructivismo. A la
luz de esta corriente educativa, la estructura no-lineal y
asociativa de la Red puede ser vista como un medio eficaz para que
los alumnos construyan sus propias representaciones del
conocimiento, más que como una estructura para modelar
representaciones conceptuales de expertos. El usuario tiene control
de los hiperenlaces y la secuenciación del contenido. Los medios
audiovisuales se utilizan más para diseñar ambientes de
aprendizaje y contextos reales o auténticos para la solución de
problemas, que para mejorar la presentación y representación de
contenidos. La Red ofrece variadas herramientas de comunicación que
soportan la creación de comunidades de aprendizaje. Los medios de
comunicación sincrónica como la audioconferencia, el chat, la
videoconferencia, y los tableros electrónicos facilitan la
conversación y la colaboración. La comunicación asincrónica a
través de carteleras y correo electrónico permite que los
estudiantes reflexionen, lo cual resulta esencial para la construcción
de conocimiento (Miller y Miller, 2000).
2. Las metas y objetivos de aprendizaje
Este factor está estrechamente relacionado con el contenido, el
enfoque teórico de la enseñanza, las características del alumno,
y los recursos tecnológicos. La estructura de un curso debe
reflejar sus objetivos. Según el paradigma objetivista, la meta del
aprendizaje es la adquisición de conocimientos. La atención que ha
despertado la analogía entre la estructura de la Red y el
procesamiento humano de la información se centra en el valor
agregado que ofrece la instrucción en-línea. Este consiste en un
ambiente de aprendizaje que soporta una mejor representación del
conocimiento experto y una mejor presentación de estrategias
fundamentadas cognitivamente, que pueden incrementar la correcta
adquisición de conocimientos.
Desde una perspectiva constructivista la meta del aprendizaje es
la construcción de conocimientos significativos. Aquí el valor
agregado que ofrece la Red es una estructura que permite a los
alumnos expresar sus comprensiones a medida que se desarrollan. Las
diferentes metas de aprendizaje requieren distintos métodos de enseñanza.
Aunque la comprensión es una meta importante, no todo aprendizaje
debe implicar este tipo de habilidades cognitivas complejas.
Algunas veces el objetivo puede ser simplemente la memorización
de algunos hechos o datos. La buena instrucción conjuga buenos
objetivos y métodos apropiados (Miller y Miller, 2000).
3. Los contenidos
La teoría y los contenidos están estrechamente relacionados. La
orientación teórica que posea el diseñador, o la perspectiva
psicopedagógica en la cual se fundamente el diseño del curso,
influyen en la estructura del contenido de varias formas. Los métodos
de enseñanza basados en la teoría del procesamiento de información
utilizan la estructura de la Red para representar el contenido
organizándolo en forma no-lineal y asociativa, tratando de replicar
la estructura conceptual de los expertos. Así mismo, se adoptan
ciertas estrategias de presentación del contenido, por ejemplo enseñando
explícitamente la estructura de los contenidos por medio de
organizadores gráficos, diagramas, etc.
El constructivismo busca presentar el contenido en contextos más
auténticos, utilizando estudios de casos o problemas del mundo
real. Los alumnos abordan un tema de tal manera que les resulte
significativo, y van construyendo estructuras conceptuales a su
propio ritmo. La capacidad de integrar los contenidos que se
presentan organizados en forma asociativa y no-lineal difiere entre
los estudiantes. Por lo tanto, la ubicación, frecuencia, y
consistencia de los hiperenlaces es un aspecto determinante en una
experiencia de aprendizaje significativo (Miller y Miller, 2000).
La teoría de la elaboración (Reigeluth, 1999), basada en las
concepciones de Ausubel sobre el aprendizaje, ha desarrollado
algunas pautas para mejorar la probabilidad de que la trama de
hiperenlaces produzca resultados exitosos de aprendizaje. Propone un
enfoque descendente (top-down), y dos estrategias: (1) organizar el
contenido de lo simple a lo complejo, o de lo general a lo
particular, (2) guiar los alumnos para integren adecuadamente
contenidos complejos nuevos a otros contenidos previamente
abordados. Este enfoque se ha considerado compatible con entornos
hipertextuales cerrados y con un entorno abierto como la Red.
La teoría de la flexibilidad cognitiva (Spiro y otros, 1992),
inspirada en el constructivismo, propone estrategias para secuenciar
los contenidos en un entorno hipertextual, lo cual puede orientar el
diseño de cursos en la Red. Las estrategias son: (1) secuenciar el
contenido de lo complejo a lo complejo, (2) presentar el contenido
utilizando variedad de casos complejos e irregulares, y (3) guiar
los alumnos para que vean estos casos desde múltiples perspectivas.
Esta teoría fue desarrollada para dominios poco estructurados con
las siguientes características: cada caso es complejo y puede verse
desde múltiples perspectivas, y los casos aparentemente similares
pueden involucrar características irregulares.
La historia y la literatura son ejemplos de áreas temáticas
poco estructuradas; y las matemáticas e ingeniería ilustran
dominios bien estructurados (Miller y Miller, 2000).
4. Características del alumno
Para lograr una instrucción exitosa es necesario tener en cuenta
las características del alumno. Aunque este principio es válido
para cualquier medio o estrategia de enseñanza, tiene implicaciones
muy particulares para la instrucción en la Red. Los diseñadores de
cursos virtuales deben atender a las siguientes condiciones del
alumno: características cognitivas, motivación, conocimientos, y
contexto social.
Dos problemas que limitan el uso efectivo de un ambiente
hipertextual son: (1) el control sin restricciones de la navegación
por parte del alumno, y (2) la incapacidad de los alumnos para
integrar significativamente la información no estructurada. Algunos
estudios han evidenciado que el control por parte del alumno no
incide positivamente en el aprendizaje, y puede llevar a que muchos
estudiantes se pierdan en el hiperespacio o se embarquen en búsquedas
sin sentido. Adicionalmente a estos problemas de navegación, es común
que los alumnos no capten el significado de la información que
encuentran. La sola navegación de un conjunto de hiperenlaces no
garantiza que los alumnos capten la organización conceptual
subyacente de un tema, que hagan conexiones apropiadas entre los
conceptos, o que elaboren comprensiones adecuadas sobre una materia.
Entre las características cognitivas se incluyen: las creencias
epistémicas, los estilos cognitivos, la habilidad espacial, las
destrezas metacognitivas, y los estilos de aprendizaje.
Las creencias epistémicas son los supuestos del aprendiz acerca
de la manera como ocurre el aprendizaje. Los hallazgos de algunas
investigaciones sugieren cierta congruencia entre las creencias
epistémicas y la utilización efectiva de la estructura
hipertextual o hipermedial de la Red. Se encontró que los
estudiantes con nociones epistémicas muy simples preferían las
presentaciones de contenidos bien estructuradas, aprendían menos en
un entorno hipertextual, y demostraban menos capacidad de
transferencia que los estudiantes con una noción del aprendizaje más
compleja.
Los estilos cognitivos describen las formas características como
las personas organizan y procesan la información. Un estilo
cognitivo relevante para los ambientes de aprendizaje hipertextuales
es la dependencia o independencia de campo, definida como la
tendencia a abordar la solución de un problema en forma global o
analítica. Los individuos con dependencia de campo atienden a las
características y señales más sobresalientes del ambiente, aunque
sean poco relevantes para la tarea de aprendizaje, lo cual inhibe su
capacidad para reorganizar las percepciones. En cambio, a las
personas con independencia de campo no las distraen esta clase de
estímulos, lo cual mejora su capacidad para organizar y reorganizar
las percepciones involucradas en el aprendizaje. Este tipo de
aprendices aprovechan mejor un entorno hipertextual por su capacidad
para organizar la información en ambientes poco estructurados.
También se ha sugerido que las personas con estilos cognitivos
arriesgados, exploradoras, flexibles, y capaces de integrar
conceptos, disfrutan más y se desempeñan mejor en un ambiente
hipermedial controlable por el usuario (Miller y Miller, 2000).
La habilidad espacial se refiere a la capacidad de percibir con
exactitud y manipular cognitivamente representaciones. Se ha
encontrado relación entre esta habilidad y la capacidad de utilizar
eficientemente un ambiente hipertextual.
La metacognición es la conciencia del conocimiento que se posee,
y la habilidad de entender, controlar, y manipular procesos
cognitivos individuales. Los aprendices con alto nivel de destrezas
metacognitivas pueden monitorear su aprendizaje, saben lo que
necesitan aprender, y utilizan técnicas que les ayudan a obtener
conocimiento. Los ambientes de aprendizaje altamente estructurados
requieren menos habilidades metacognitivas. Los estilos de
aprendizaje se refieren a los comportamientos que indican cómo
aprende una persona. Algunos estudios han mostrado que los
serialistas y los globalistas tienen un desempeño
diferente cuando realizan tareas de recuerdo en un entorno
hipertextual.
La motivación afecta el desempeño en un ambiente hipermedial, y
a su vez el uso de hipermedios e hipertextos como herramientas de
aprendizaje aumentan la motivación. Se han identificado cuatro
factores motivacionales que influyen el aprendizaje en ambientes
hipermediales: (1) interés en la información y en las tecnologías,
(2) percepción de la relevancia de la información, (3)
autoconfianza en la habilidad para obtener la información y
aprovecharla, y (4) satisfacción producida por el acceso exitoso a
la información y su utilidad (Miller y Miller, 2000).
Los diseñadores de instrucción para la Red deben asegurarse de
que los alumnos: (1) capten las ventajas de un curso ofrecido a través
de la Red, (2) posean las destrezas necesarias para utilizar
efectivamente los recursos que ofrece la Red para obtener información,
(3) comprendan la relevancia y el valor de aprender tanto las
habilidades tecnológicas como los contenidos específicos de un
curso.
Para navegar exitosamente un entorno hipermedial los usuarios
necesitan cierto nivel de conocimiento y destrezas. La poca
familiaridad con estos ambientes restringe su buena utilización.
Algunos estudios han evidenciado que el dominio de un tema y la
habilidad para buscar información son factores que determinan el
uso eficiente de un sistema hipertextual. Al inicio de un curso
virtual es recomendable evaluar los conocimientos y destrezas de los
alumnos en aspectos como: hábitos de estudio, conocimiento de la
estructura y funcionamiento de un computador, y dominio de Internet
(conexión, motores de búsqueda, exploradores, herramientas de
comunicación). De acuerdo con el resultado de esta evaluación se
pueden programar algunas acciones remediales (Miller y Miller,
2000).
El contexto social del aprendizaje se refiere a las condiciones
ambientales que pueden facilitar una mejor comprensión de
contenidos o temas a través de la colaboración con otros,
generalmente compañeros. Desde una perspectiva constructivista, los
objetivos, las actividades de enseñanza, y las formas de comunicación
involucran la colaboración entre alumnos. En un estudio sobre los
efectos del contexto social en el aprendizaje apoyado en recursos
hipermediales se encontró que, independientemente de la asignación
a grupos de aprendizaje colaborativos o individuales, los
estudiantes con mejores capacidades intelectuales aprendían más
que los menos talentosos (Miller y Miller, 2000).
5. La capacidad tecnológica
El futuro de la educación virtual estará configurado por los
avances en las comunicaciones, en Internet, y en la tecnología de
redes. La competencia creciente bajará los costos de los servicios
de comunicación, aún si las innovaciones tecnológicas mejoran su
calidad y velocidad. A través de la Red se podrá disponer de
servicios integrados de teléfono, televisión, radio, e Internet.
Todos estos cambios determinarán la forma, el contendido, y las
condiciones logísticas de la enseñanza virtual. Los servidores de
la Red proveerán una mejor conectividad entre las bases de datos,
ambientes de realidad virtual compartidos, y sofisticadas
herramientas de comunicación que fomentarán la interacción y la
colaboración. La disponibilidad de estas tecnologías permitirá a
los diseñadores de instrucción ofrecer ambientes y experiencias de
aprendizaje fundamentados en los mejores principios pedagógicos.
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