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LA RED COMO MEDIO DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE EN LA EDUCACIÓN
SUPERIOR
Octavio Henao Álvarez Ph.D. - Profesor Universidad de Antioquia
TABLA DE CONTENIDO
(2) CARACTERÍSTICAS DE LA RED COMO MEDIO DE INSTRUCCIÓN
El tipo de enseñanza que se puede ofrecer a través de la Red
esta determinado por características tales como su estructura
asociativa, no-lineal, y jerárquica, su capacidad de incorporar
diversos medios, y su poder de comunicación sincrónica o asincrónica,
las cuales hacen de este medio un ambiente educativo muy poderoso y
singular. Desde una perspectiva constructivista se pueden ver estos
atributos de la Red como herramientas para que los alumnos
construyan conocimiento en forma colaborativa y logren una mejor
comprensión de los conceptos (Miller
y Miller, 2000).
El modelo de la red semántica representa la memoria como un
sistema integrado por nodos (conceptos o proposiciones) conectados
significativamente en forma no-lineal y jerárquica. Esta estructura
se asemeja a la organización de Internet o de un documento
hipertextual, donde la información esta interconectada a través de
hiperenlaces. Un esquema puede explicarse como un conjunto de
asociaciones que representan unidades de conocimiento. La estructura
de la memoria esta conformada por múltiples esquemas
interrelacionados. El aprendizaje implica la reorganización de
estas estructuras cognitivas. Aunque esta correspondencia entre los
modelos cognitivos de la memoria y la estructura hipertextual de la
Red ha sido ampliamente aceptada, existen discrepancias en cuanto a
su aplicación en el diseño de instrucción (Miller
y Miller, 2000).
La estructura de la Red no está limitada a enlaces entre
documentos en formato textual, sino que incluye otros medios como
dibujos, fotografías, animaciones, videos, y sonidos. El término
hipermedios refleja la naturaleza multimedial e hipertextual de la
información disponible en la Red. Utilizando diversos medios se
pueden representar con gran exactitud fenómenos, situaciones y
contextos que constituyen entornos de aprendizaje auténticos.
La Red soporta varios tipos de comunicación sincrónica como el
chat, la videoconferencia, el envío instantáneo de mensajes, la
pizarra electrónica; y de comunicación asincrónica como el correo
electrónico, las bases de datos compartidas, los grupos de discusión
en carteleras electrónicas, etc. La comunicación mediada a través
del computador ocurre generalmente en tres formas: entre el
instructor y un grupo de alumnos, entre el instructor y un solo
estudiante, y entre grupos de estudiantes. La alternativa que se
elija depende de enfoques teóricos sobre el aprendizaje, los
objetivos, el tipo de contenido, las características del alumno, y
la disponibilidad y capacidad de utilizar tecnologías para el
trabajo colaborativo (Miller y Miller, 2000).
Como explican Berge, Collins, y
Dougherty (2000), diseñar un curso para el ambiente de la red
exige mucho más que colocar en una página o sitio un conjunto de
documentos enlazados electrónicamente. El contenido del curso debe
diseñarse específicamente para utilizarse en un medio electrónico
e interactivo que puede integrar diferentes tipos de información
audiovisual como videoclips, animaciones, efectos sonoros, música,
voces, fotografías, dibujos, y enlaces a otras páginas. Un curso
virtual requiere altos niveles de calidad, lo cual está asociado a
la motivación que despierte, su accesibilidad, e interactividad.
Según estos autores, algunas características comunes a un buen
ambiente de aprendizaje basado en la red son: interactivo,
multimedial, abierto, accesible globalmente, ofrece recursos en-línea,
controlado por el usuario, fácil de usar, no discrimina, es más
económico, soporta el aprendizaje colaborativo, apoya el
aprendizaje formal e informal, permite evaluaciones en-línea, etc.
Un curso virtual puede encajar fácilmente en el estilo de vida,
ritmos de aprendizaje, y compromisos de un estudiante. Los alumnos
pueden revisar el material de estudio tantas veces como quieran y en
el momento que les resulte conveniente, sin perturbar el trabajo de
otros compañeros. En tanto el aprendizaje permanente es considerado
en el mundo actual como una condición necesaria para el trabajo y
para muchas otras actividades de la vida, un instructor puede tener
siempre como meta de un curso guiar a los estudiantes para que
aprendan cómo aprender y cómo evaluar sus experiencias de
aprendizaje.
Una ventaja de los cursos virtuales es que sus contenidos pueden
actualizarse más fácilmente, son de más fácil acceso y uso para
los alumnos. La retroalimentación y evaluación pueden ser más
oportunas y realizadas más convenientemente a través del correo
electrónico y la conferencia en línea.
Como los programas, las tareas, las lecturas, y la programación
de exámenes están en una página de la Red, difícilmente pasan
desapercibidas y pueden ser consultadas permanentemente por los
estudiantes. Además, si el docente quiere, puede hacer los exámenes
en línea y comunicar los resultados en la página, ahorrando algún
tiempo (Berge, Collins, y Dougherty, 2000).
Hay tres formas de utilizar la Red en la enseñanza: (1) como
suplemento para la enseñanza presencial, (2) combinada con la enseñanza
presencial, y (3) como alternativa a la enseñanza presencial. Como
suplemento a las actividades de clase la Red puede usarse para
publicar documentos, notas de clase, resultados de exámenes,
calendarios de cursos, o como herramienta para comunicación asincrónica
entre los alumnos, para conexiones a otras páginas de interés.
Cuando se combina el aprendizaje en la red con sesiones de clase es
importante determinar adecuadamente qué contenidos se distribuyen a
través de cada medio.
Cuando se trata de información que cambia muy rápidamente puede
ser conveniente distribuirla en la Red; pero si es información más
estable el medio impreso puede ser más aconsejable. Analizar los
contenidos del curso para definir qué debe trabajarse presencial o
sincrónicamente, y qué debe trabajarse asincrónicamente en la
red, es una primera fase importante en el diseño. Si el curso
aprovecha bien las ventajas de cada medio presta un mejor servicio a
los estudiantes. Es recomendable que estos cursos incluyan
estrategias que faciliten a los alumnos la transición de la clase
presencial al estudio en la Red (Berge, Collins, y Dougherty, 2000).
Tradicionalmente las instituciones de educación superior han
exigido a los estudiantes cierto tiempo de residencia en la
universidad. Así mismo, muchos programas de entrenamiento se
realizan en sedes centrales. Actualmente con su estilo de vida poco
tradicional muchos estudiantes prefieren estudiar tiempo parcial, en
espacios y horarios que encuentren convenientes. También para las
empresas resulta muy costoso que sus empleados se desplacen a un
centro de entrenamiento durante varios días. Para mayor efectividad
y economía las oportunidades de capacitación y aprendizaje deben
llevarse al lugar de los alumnos en el momento oportuno. Para este
fin los cursos en la Red ofrecen grandes ventajas a alumnos y
docentes: un espacio de trabajo abierto disponible todo el tiempo;
la colaboración entre los alumnos es más viable y conveniente que
en las clases presenciales; son posibles modelos de aprendizaje
experiencial donde el alumno participa controlando el proceso; se
pueden simular muchas experiencias que permiten a los estudiantes
interactuar y experimentar con diversos fenómenos y situaciones (Berge,
Collins, y Dougherty, 2000).
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